1 de noviembre de 2010

Sueños

Sueño, siempre es el mismo sueño. Y cada vez es más creíble. Tengo mucho miedo.
Corro por unos túneles que están muy oscuros. Alguien o mejor dicho algo me persigue. Sé que si paro o me caigo será mi perdición. Moriré.
Me falta el aliento, el corazón me va a cien por hora pero sigo corriendo. Concentrándome en escapar.
Y de repente enfrente de mi se abren dos caminos.
Me paro aunque sólo durante un par de segundos, los únicos que me puedo permitir, y me debato entre seguir por la izquierda o por la derecha.
Mi instinto me dice que vaya por el túnel de la derecha pero sin saber por qué voy por el otro.
Sigo corriendo, mis pies avanzan sin que nadie les indique el camino y justo el momento en que veo una luz al fondo escucho un ruido cercano. Y delante mío aparece él.
No puedo recordar su rostro. Sólo recuerdo su voz y su sonrisa.

- Ven a mi- me dice- Me perteneces. Te queda poco tiempo. Iré a por ti el día señalado. Tu vida es mía.

Y me despierto. Empapada en sudor. Sabiendo que no es una simple pesadilla aunque no consigo comprender quién ni que quiere. Sólo sé que no es lo mismo que me persigue. Y que les tengo miedo. A los dos.
Y ya no me puedo dormir en lo que resta de noche por temor a volver a soñar lo mismo.

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