8 de julio de 2011

08.08.11

Ha llovido demasiado desde la última vez que nuestros caminos se cruzaron.
Mucho tiempo para aprender a extrañarte, para odiarte, para anhelarte, para buscarte por cada rincón... para perdornarte.
Ahora ya no duele la pérdida ni tan siquiera siento nostalgia. Sólo el recuerdo de un ayer.
Momentos mágicos, recuerdos que solo son para mi. 
Y así seguiré, recordandote con el deseo de que algún día el destino nos vuelva a juntar.
Y te sonreiré, me acercaré, te hablaré y pediré un deseo que todo fuera como antes.
Solo tu y yo... y nadie más.

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