8 de julio de 2010

Buscando el destino (Tercera parte)

Iria estaba en el portal de la casa de Ian, esperando a que llegase. Había tocado el telefonillo pero nadie le abría. Dudaba de si había sido una buena idea ahora que estaba alli, tal vez le podría haber avisado con un mensaje aunque lo más seguro que él no hubiera contestado como hacia siempre. Se sento en el portal y comenzo a recordar como lo había conocido, era amigo de Alberto, su ex.
Alberto, ese chico en el que no se quiso fijar y termino saliendo dos años con él. Le había hecho daño y lo sabía pero albergaba la esperanza de que en un futuro no muy lejando, cuando él empezará a dejar de sentir ciertas cosas por ella, pudieran volver a ser amigos. Él la comprendía como pocas personas lo hacian, y valoraba mucho su amistad.
Ahora que había empezado a pensar en Alberto no podía parar de hacerlo, se conocieron en una fiesta a la que fue un poco obligado por su mejor amiga, Lea. Ese fin de semana no quería salir de casa, no le apetecia arreglarse e ir de bares, pero no sabía como habían terminado en el nuevo pub que habían abierto en una de las zonas de marcha de Zaragoza.
Alberto estaba con sus amigos y con su hermano con él que tan sólo se llevaban un año de edad.
Era un poco más alto que ella, moreno y con ojos marrones. Un chico normalito, pero le había llamado terriblemente la atención. Tal vez fue su sonrisa.
Justo en ese momento escucho ruido en la calle y alzo la vista, era Ian.
Él se la quedo mirando durante unos instantes antes de acercarse y saludarla.

- Hola Iria, ¿Qué haces aqui?- Se sentó su lado en el portal y le dio un beso en la mejilla.

- Necesitaba verte, quería decirte algo.

Ian miro el reloj, era tarde. Casi la una de la mañana.

- Es muy tarde. ¿A qué hora has llegado?

- Hace un rato, eso no importa. Puedo quedarme en tu casa esta noche y mañana hablamos.

Ian dudo durante un momento, le había costado mucho dejar de pensar en ella. Era la novia de uno de sus mejores amigos y no podía ni debía pasar nada. 
Miro su cabello moreno sujeto con una coleta. Sus ojos verdes y su media sonrisa. Y aunque la razón le decía que no ....

- Claro, dormiré en el sofá y tú puedes dormir en mi cama.


Ian se levanto y le tendio la mano a ella para ayudarla.

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