30 de julio de 2010

Habían pasado varios días desde la última vez que lo había visto, lo seguía amando aunque lo ocultará en lo más profundo de su ser. No quería que nadie lo supiera ni que se lo notará. Lo había dejado y tras su marcha, su corazón se había partido en dos. Pero era lo correcto, lo que tenía que hacer. Tal vez así él sería feliz y mientras, ella intentaría buscar el amor en otro. Aunque nunca sería lo mismo. Lo sabía pero era lo único que podía hacer.
Ahora ya no pertenecía a su clan, ya no era uno de los suyos. 
El chico de los ojos azules se le acercó, le preguntó si necesitaba algo. 
Era guapo, tal vez él podría ser el sustituto perfecto.

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